Mi aventura por Europa de oro…PARTE 2

Mi aventura por Europa de oro…

Por Ana Carolina Burgos

PARTE 2

(…) Nos quedamos en París y aquí seguimos. Al día siguiente de ese hermoso espectáculo,  tuvimos el tour panorámico por la ciudad; allí un joven mexicano me pidió que le sacara una foto y conocí a Noé, un estudiante del profesorado de francés.

De parís me gustó todo; sin embargo debo confesar que quedé fascinada con Notre Damme. Con la tarde libre, agarré mi mapa y empecé a caminar… disfruté tanto París, sus calles, sus cafés, ni siquiera paré para almorzar, sólo un sándwich de paso y mientras comía caminaba y caminaba, hasta que se hizo de noche y tomé el subte para volver al hotel. Tenía idea en qué estación bajarme, pero al descender, ¡me desorienté! Y no sabía cómo llegar al hotel…debía caminar unas cuadras, pero… ¿hacia dónde? ¿A quién preguntaría? Si no entendía el francés.

Mantuve la calma y empecé a recordar puntos de referencia, sabía que mi hotel daba al Río Sena, pero era de noche y desde lejos veo unas letras rojas sobre un edificio, y hacia esa dirección caminé, eran calles un poco oscuras, debo confesar que tenía miedo, y que esas cuadras fueron interminables, pero finalmente llegué al hotel (de todos modos al frente de la estación de subte había otro hotel de la misma cadena, como última opción preguntaría allí), estaba muy cansada y con frío, así que descansé y me preparé para otro día más de aventura.

Al día siguiente opté por conocer el palacio de Versalles, que lugar tan majestuoso! Me encantó, lástima que al viajar en invierno no pude contemplar sus jardines (será la excusa perfecta para volver en otra oportunidad) y por la noche recorrimos París a través del río Sena en el conocido Bateaux Mouches ¡¡¡hermoso!!!

Sin dudas fue una experiencia magnifica. Allí hice otra amiga, Doris, una arquitecta mexicana que me cayó súper bien desde un primer momento y también viajaba en mi tour; ya no estaba sola, tenía tres compañeros muy macanudos.

Al otro día tempranísimo salimos a Londres, viajamos en el Eurotúnel, ¡¡wooow!! Impresionante. En 45 minutos cruzamos el Canal de la Mancha, y ese 24 de Diciembre ya estábamos con Londres a nuestros pies. Doris tenía su primo viviendo con su familia allí, así que aprovechamos para visitarlo; junto a Noé nos llevó a pasear, viajamos en subte, recorrimos un poco la ciudad. Qué manera de reírnos, nos divertimos tanto, y a partir de ese momento nos hicimos inseparables!

Volvimos temprano al hotel ya que el subte y los medios de transporte dejaban de funcionar por ser Navidad.

Fué una navidad diferente, lejos de la familia, en otro país con diferentes culturas pero muy cálida, ya que compartimos el momento con el tour en el lobby del hotel. Sin embargo,  había que acostarse temprano porque al día siguiente seguíamos con la panorámica de Londres.

Próximo destino: Holanda (Amsterdam); luego Alemania hasta Frankfurt (previo un viaje en barco por el Rhin, magnífico realmente) y ya empezamos a sentir el frío, la nieve era impresionante.

En Frankfurt llegó el momento de despedirnos. Organizamos una cena y me quedaron muy lindos recuerdos de todos; por suerte tres amigos continuaban la aventura conmigo y se sumó Montserrat, una coqueta contadora (también mexicana) muy agradable.

Nuestra nueva guía era muy divertida y siempre con una sonrisa, desparramando buena onda me acompañó hasta el final de mis días en Europa. De este tramo, la ciudad que me impactó fue Brujas (Bélgica), una ciudad a la que el tiempo no le pasó, y que sinceramente me dieron ganas de volver y quedarme más tiempo.

Con sus chocolates y bordados me conquistó. Después fuimos recorriendo Rothemburgo, Fuseen e Innsbruck (que es la capital de los juegos olímpicos de invierno) con muchísimo frío, pero no paraba de contemplar y disfrutar las maravillosas cosas que iba viendo.

¿Quieren saber más? Esperen la parte 3 :)

 

1 marzo, 2016